No debemos olvidar como hemos llegado hasta aquí

Mi madre, hace unos días, ordenando papeles encontró un antiguo ejemplar de “Elche todo deporte”, la primera vez que aparecía en medios por algo referente a triatlon.
En verano de 1996, ya entrenando específico para tri, estaba con un viejo amigo, Alfredo Martínez en el Club de Campo de Elche.

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Acabábamos de jugar un duro partido de 60′ de squash.
Alfredo era un consumado jugador de tenis, jugaba igual de bien con la izquierda que con la derecha, lo que, junto con su técnica y cabeza, era una enorme ventaja. Cuando no llegaba con el revés se cambiaba la raqueta de mano y punto. Yo, por el contrario, era todo físico. Corría como un animal de un lado al otro de la pista. Por entonces no me cansaba y me podía mover de un lado al otro de delante hacia atrás y viceversa sin descanso. Solíamos quedar cuando volvía de Sevilla a pegarnos una buena sudada antes de salir el viernes o el sábado con el resto de amigos. Que buenos tiempos y que en forma estaba, aunque pueda sonar a cachondeo viendo mis resultados en los últimos años.

Ese día, ocurrió algo un tanto peculiar, aunque nada extraño conociendo a Alfredo. Salimos sudados como pollos, yo más que el, siempre, y estaba apunto de comenzar un triatlón. Llevaba unos meses comiéndole la oreja a Alfredo con ese deporte tan “masoca” y de repente tenía uno allí mismo. Alfredo, como de costumbre me desafío. Estaba reventado de jugar al squash, no tenía zapas para correr, ni bici, ni tan siquiera unas gafas para nadar, pero entonces todo valía en esas pruebas piratas y no fue impedimento. Alfredo movió cielo y tierra en 5′ para que me dejara una bici un niño de 10 años y me dijo que me dejara de mariconadas con las zapatillas, que podía correr con las de squash.
El tema es que dieron la salida. Se nadaba en una pequeña piscina DÁNDOLE VUELTAS a 4 boyas en su interior! De locos! Luego sali con la mini-bici. Las ruedas entraban desinfladas, no tenía plato grande y el sillín se bajó en el km 1!!! Eran tan poco kms que no podía pensar en parar para subir el sillín. Luego la carrera a pie con las zapas de squash… Que puedo decir de esto!
El asunto es que Alfredo, aunque no subiera al podio reconoció que no lo había hecho mal del todo. Menudo pieza era y seguro que lo sigue siendo.
Hace ya unos 17 años de esto, la edad que tienen algunos triatletas que envían su currículo deportivo solicitando patrocinio a 226ERS y que yo recibo a diario. Hace ya 17 años y sigo enganchado a este deporte como si tuviera los 22 años que tenía entonces.
No debemos olvidar de donde venimos, a donde vamos y como carajo hemos llegado hasta aquí.

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