Maratón de Barcelona, otra competición que tendré que dejar pasar

Como cada marzo desde hace 3 años, acudiré a Barcelona con motivo de la Maratón a intercambiar puntos de vista con amigos, clientes y comerciales colaboradores, y como no, para disfrutar del ambiente de la Expo y de la ciudad de Barcelona, aunque no vaya a disponer de mucho tiempo.

Antes de empezar con 226ERS ya corrí una maratón de Barcelona, fue la primera ocasión en la que bajé de 3 horas, hace ya unos 5 o 6 años, concretamente 2h53´. Este año pretendía mejorar el corno conseguido el año pasado en la Maratón de Sevilla, lo que suponía bajar de 2h40´ en un circuito, el de Barcelona, considerablemente más duro que el de Sevilla, pero no va a poder ser.

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El resto de ocasiones he corrido la maratón completa o parte de ella, porque si, o para acompañar a algún amigo a conseguir su objetivo. Precisamente eso ocurrió hace unos años acompañando a Oscar Sánchez, que aprovecho para decir que no es mi primo, ni hermano, aunque compartamos apellido, sea arquitecto, triatleta, paleo, su pareja sea óptica y cumpla los años el mismo día que yo. Recuerdo esa maratón con mucha satisfacción. Creo que me metí en la maratón entorno al km 11, a su paso de nuevo por plaza de España. Llevé a Oscar por encima del ritmo que el había estimado. Yo le indicaba que andábamos algo rápidos, que si quería que bajara el ritmo, y el, pegado a mi espalda decía: “Tu tira! Así hasta donde pueda!”, o algo así. El tema es que pasamos la media maratón, cerca de su mejor marca, en media maratón y ahí seguía el pegado a mi.

Rápidamente fueron cayendo lo kms. Yo seguía preguntándole y el respondiendo hasta que ya no decía nada. Habíamos ido por debajo de 4  todo el tiempo. ya venían los últimos kms, en una leve pero dura subida y pensaba que no llegaba. Recuerdo ponerme a su lado, corriendo de lado, animándole, diciéndole que ya estaba allí y que podía bajar de 2h50´, muuuuchos minutos por debajo de su mejor maratón y unos cuantos por debajo de su objetivo inicial. El metió la cabeza entre los hombros y poco a poco, como su cuerpo le dejaba pudo deslizarse hasta meta. Allí comentamos, reímos y pusimos morados de frutos secos.  El pobre llegó roto, pero más contento que unas castañuelas, y yo tb.

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Luego se fue en metro y Marisa (su óptico) en la bici con la que nos había seguido durante toda la maratón. Oscar, en un cambio de linea de metro de estos de varios cientos de metros con cambios de plantas….. se quedó sentado en la escalera sin poder moverse. No se, ni él lo sabe, el tiempo que estuvo allí, pero fue bastante, como para preocuparnos a todos. No podía dar ni un paso más. Unas personas le echaron una mano y pudo llegar a destino.

No pretendía contaros nada de esto, pero es que, cada vez que recuerdo la maratón de Barcelona, esto es lo que me viene a la cabeza.

Oscar, a ver cuando quedamos y nos contamos batallitas, que hace mucho que no nos vemos 😉

Buen finde!

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