Crónica de IMKONA 2014

IMG_0198Estos días en Honolulu con Pilar y Violeta me han servido para reflexionar, para pasar de la vergüenza y el hastío del ridículo de mi rendimiento en el campeonato del mundo en Kona, a la efervescencia y emoción de plantearme un nuevo objetivo, más ambicioso que en otras ocasiones, tanto en el plano deportivo como en el laboral.

Hace un año, comunicaba a mi pequeño círculo de ciber amigos mi intención de conseguir un podium en el campeonato del mundo de triatlón IRONMAN 2014 en mi grupo de edad. Podía sonar pretencioso, pero era un objetivo que consideraba alcanzable, quizá demasiado exigente y que podría implicar sacrificios que no había previsto realizar. Durante todo el año, factores con los que no contaban fueron minando mi preparación física, impidiéndome darle a mi preparación física la continuidad necesaria para mejorar mi rendimiento y afrontar la competición con garantías.

El mayor contra fue la incorporación de mi hija, entonces con poco más de un año, a la guardería. El cambio de dieta que realicé en 2011 mejoró mi salud, eliminó los respirados y gripes de mi dia a dia durante 2 años y mi sistema inmune estaba por actualizar, cuando mi hija empezó a traer de la guardería todos los virus habidos y por haber, haciende estar enfermo una de cada tres semanas.

A esta situación le puse freno después de 4 meses, lo que provocó que la base de la preparación de la temporada se fuera por tierra. Contándolo ahora parece obvio lo que pasó, pero el estrés laboral, la nueva situación con Violeta en la guardería y una inicial vuelta de tuerca en los entrenamientos no me dejaba mirar más allá de mi nariz.

Recuerdo cuando en octubre de 2013, hace ahora un año, comunicaba mis objetivos deportivos para 2014. Mi intención de bajar de 2h40´en maratón y de 8h40´en Ironman formó un pequeño revuelo en la comunidad deportiva que me rodea. Unos me tachaban de inconsciente, otros decían que marcarse tiempos era un error, otros q esos ambiciosos objetivos me generarían estrés… Tan sólo un grupo muy reducido encabezado, como no, por mi madre, mi hermana, mi mujer, algún amigo demasiado cercano como decir lo contrario, y otros deportistas, principalmente guiados por la ignorancia de la exigencia de lo planteado respaldaban mi apuesta. Como he dicho en tantas ocasiones, hablar es gratis, sobre todo si no te juegas nada, pero yo si me lo estaba jugando, principalmente mi relativamente buena posición como deportista amateur y como consecuencia la buena imagen que había conseguido para la marca en la que trabajo.

La neumonía que me diagnosticaron a 5 semanas del campeonato del mundo me tuvo tres días totalmente parado, lo que no es demasiado aunque me impidió hacer la semana de carga extra que tenía planificada. Si creo que me pasó más factura el tener que empezar poco a poco a retomar los entrenamientos. De esas 5 semanas, 4 son realmente útiles para entrenar siendo la última necesaria para bajar la intensidad y el volumen, y afrontar la competición descansado, pero activo. Las consecuencias de esa enfermedad son la reducción de la capacidad pulmonar, y como consecuencia, la capacidad física en un deporte aeróbico. Además provoca una tos ronca que viene desde el pecho con flemas que no me dejó nadar continuo hasta que faltara 1 semana para la competición.

Me plantee no viajar a Hawaii, pero nos habíamos gastado mucho dinero con reservas y compras de vuelos, además de la propia inscripción a la prueba, y no lo podíamos recuperar. Durante el mes de agosto Pilar no había tenido vacaciones, sacrificando su descanso en la playa, por lo que sentía que debíamos viajar  ya que ella y Violeta se merecían una buenas vacaciones. Además de todos esto, tenía alguna reunión de trabajo en la Isla para iniciar la internacionalización de 226ERS en Estados Unidos. Todo este cókctel hacía que no hubiera marcha atrás.

Llegue una semana antes de la competición a Kona para conseguir una buena adaptación al horario. En los entrenamientos realizados en Big Island no sentí fluidez de movimientos ni ligereza en ningún momento. Es una sensación que suelo tener previa a mis grandes citas, principalmente corriendo, que me da muchísima seguridad y en esta ocasión no me acompañaba. Me sentía pesado, sin coordinación corriendo y sin potencia en la bicicleta. No pintaba nada bien.

No termino de explicarme porque salí a correr y tuve que llegar a meta. Porque, al llegar a boxes, no lancé la bici por los aires. Las sensaciones fueron muy malas desde que dieran el cañonazo de salida. Mis brazos no cogieron agua en ningún momento, las piernas no batían con amplitud y potencia ni en esos frenéticos primeros minutos después del “BOOMMMM”. Veía como en los primeros metros me pasaban muchos triatletas y yo no era capaz de reaccionar, de coger velocidad. Iva de paseo en cuanto a la velocidad, pero forzando sin obtener respuesta de mi cuerpo. Sobre la bici, mi habitual potencia había desaparecido, no me movía del lugar en el que estaba respecto a otros triatletas y eso no era buena señal. Me pasó algún conocido, pero era incapaz de rodar junto a ellos como suelo hacer.

0813_028242Lejos de lo que puedan pensar alguno por el tiempo invertido en el sector ciclista, mi bici no fue conservadora, sino todo lo contrario. Me pasaron grupos a los que no pude seguir, al contrario de lo que siempre suele ocurrir. Mis piernas, intentando coger velocidad una y otra vez acabaron por agotarse y me bajé vacío.

Entonces comenzó mi segundo calvario. Una larga y tediosa maratón me esperaban. Pude correr fluido hasta el km 20 aproximadamente, pero a partir de ese momento empecé a caminar ocasionalmente. Quise caminar cuanto antes alimentarme e hidratarme lo mejor posible, para poder recobrar las fuerzas, pero no funciono. Los pies se me habían hinchado, como es habitual, y las zapas, con la incorporación de las plantillas las últimas semanas para proteger mi tendón de aquiles habían restado espacio libre, ajustándose demasiado al píe, y las uñas me provocaban un intenso dolor, aunque esto es anecdótico.

Todo empezó a girar en una espiral de negatividad. Todo había pasado de gris oscuro a negro. No tenía otro pensamiento en la cabeza fuera del ridículo que suponía para mi hacer una pésima carrera en Kona por segunda vez. Esto me invitaba a tirar la toalla, n o soportaba la idea de fallarle a aquellos que habían creído en mi y me habían brindado su apoyo. Pero tenía que llegar, tenía que pasar la vergüenza que para mi suponía llegar con mi peor marca en Ironman y precisamente en Kona, prueba en la que el mundo del triatlón tiene puestos los ojos. Lo tenía que hacer por el sacrificio que había supuesto a nivel familiar el esfuerzo en todos los sentidos de estar de nuevo allí. Tenía que cruzar la meta por los colaboradores y sponsors.

0813_044848Durante los días posteriores a la competición pude reflexionar en lo ocurrido. No sabía que había pasado, no hablo de la competición en si, sino en como había llegado hasta allí, como me había dejado llevar sin darme cuenta de lo que estaba pasando, como no había sido capaz de mirar de forma objetiva la situación y había puesto solución. Lejos de estar deprimido estaba cabreado, cabreado conmigo mismo.

No soy de los que se regalan los oídos, de los que piensan que con acabar vale. No pretendo ni me gusta que me den palmadas en la espalda. Pienso que la auto-complacencia no aporta nada positivo. Que lo único que consigue es validar como bueno todo lo que se hace esté bien, mal o regular. Nos dirige a la mediocridad, al todo vale, a la perdida de valores. Esto implica que al estar instalados en la mediocridad ,el sacrificio y el esfuerzo no tienen sentido. Si se da como bueno, peor aún, si doy como bueno algo que no me cuesta trabajo, que no me supone ningún sacrificio, ¿para que voy a emplearme más a fondo?

Esta forma de pensar se puede extrapolar a todas las facetas de la vida. Las relaciones personales, la familia, el trabajo y, como no, a los hobbies.

A toro pasado, descansado, en un entorno como el que ofrece la isla de Oahu y en compañía de mis nenas es fácil poder analizar de forma objetiva que ha pasado, más concretamente, que he hecho mal o he dejado de hacer.

Me llama la atención, por no decir que me saca de quicio, que muchos, muchísimos deportistas, al terminar una competición digan que “podía haber hecho una mejor carrera, pero…” y aquí vienen una serie de excusas acerca de lo que ellos mismos hicieron en carrera que pueden tener a uno entretenido una semana entera. Lo mejor de todo es que en ese “pero” no hay casi ningún motivo que sea responsabilidad del individuo, sino de las circunstancias, como si no fuera él mismo el que ha estado compitiendo y otro lo haya hecho por él o le hayan dirigido por control remoto. Alucinante!

Bajo mi punto de vista, con la escasa perspectiva que me otorgan estos días de relax son varios los motivos, causas, factores o detalles que olvidé o dejé de lado intencionadamente o por falta de voluntad y compromiso. No creo que fuera algo accidental, sino falta de atención, nula lectura de los que estaba ocurriendo al tener la cabeza metida en otros asuntos.

Debo agradecer a mis patrocinadores CANYON, RUDY PROYECT, INOV8, ON CLOUD, URSUS, VIRKLON, W2W, E-PERSONAL, principalmente a las personas están detrás de estas empresas, el esfuerzo y la confianza que han depositado en mi. También, como no al equipo 226ERS, mis compañeros de trabajo. Como no, a mis entrenadores Alfonso Martínez y Alex Imbernón. A amigos, principalmente a esos que soportan mis entrenamientos y pensamientos peregrinos, como son Moises Vidal y Oscar Sánchez. Finalmente a mi family que, como la de todo triatleta LD, nos permite disfrutar de este deporte que nos apasiona.

Me sabe muy mal haberles defraudado y por este motivo, y por mi propio orgullo, en 2015, debo volver a competir en KONA. Como dice el refranero, “no hay dos sin tres”. ALOHA!!!IMG_0093

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